Turismo inmersivo revive el Día de Muertos en Oaxaca

Turismo inmersivo revive el Día de Muertos en Oaxaca

La moda del “turismo espiritual” está ganando terreno en México. Influencers de viajes y cultura publican reels y vlogs en los que retratan su paso por Oaxaca, mostrando altares monumentales, cementerios iluminados y rituales nocturnos. Estas experiencias están impulsando el interés por visitar esos sitios durante el Día de Muertos.

Estos viajes inmersivos combinan el turismo tradicional con elementos sensoriales y espirituales: caminatas nocturnas por panteones decorados con luces y flores, acompañamiento de guías locales, y rituales participativos donde visitantes pueden encender velas, dejar ofrendas o acompañar procesiones. Las rutas más documentadas corresponden al centro histórico de Oaxaca, donde la tradición funeraria se vive en primera persona.

En Oaxaca —particularmente en los panteones de sitios como Mixquic o pueblos del valle— los creadores documentan rituales de madrugada, altares colectivos y velación extendida en tumbas familiares. Las grabaciones suelen enfatizar el sonido del viento, el crujir de hojas secas y el murmullo de rezos, construyendo una narrativa sensorial que atrae a quienes buscan experiencias más profundas que selfies frente a ofrendas.

La publicación de estos viajes tiene efectos cuantificables. Se observa un repunte en búsquedas de “viaje Día de Muertos Oaxaca” y “tour Janitzio 1 nov” durante octubre. Plataformas turísticas ya ofrecen rutas especializadas para esa época, con transporte nocturno, guías expertos y modalidades de estadía en panteones. En 2025, operadores como GetYourGuide incluyen recorridos que combinan barco, caminata y visitas a cementerios en la zona del Lago de Pátzcuaro.

No obstante, este fenómeno también genera debate respecto a los límites del respeto cultural. En algunos destinos, habitantes locales reportan que ciertos visitantes tratan los lugares sagrados como sets de fotos más que escenarios ceremoniales. Guías y autoridades culturales insisten en que los visitantes deben recibir orientación previa sobre protocolo: no pisar tumbas, no interrumpir ceremonias, evitar ruidos estridentes y respetar la espiritualidad del momento.